La España medieval y su apasionante y emotiva música

La música medieval se ha tornado en el transcurso de la historia en un misterio, muy distinto a otra variedad  de manifestaciones artísticas que sí han sobrevivido en el tiempo. Hay que destacar que la música si no queda en registros escritos, está desaparece en el mismo momento en que se desarrolla, y en la Edad Media los registros hechos eran muy escasos o simplemente no existían. Como comprar semillas de cannabis y no poder cultivarla pues se desconoce el procedimiento de cultivo. De la misma forma, la música medieval no se puede reproducir de manera fiel pues se desconoce la forma en la que se compuso y lo que se compuso. 

Algunos de los documentos que se han podido recopilar, sugieren que la música de los cristianos del Imperio Romano estaba basada en una serie de repertorios que ya existían y que pasaría a ser la música medieval su heredera. 

Influencia recibida por la música medieval 

En los primeros tiempos esta recibe dos tipos de influencia que se hacen bastante palpables, la primera es la Hebrea, que se sustenta en el canto de largos melismas y además se ampara en el canto culto. La segunda es la influencia grecorromana, de la que aflora la teoría musical con su sistema modal conjuntamente con la valoración educativa y ética de la música que transmitía Platón.

El Canto Gregoriano

En los primeros siglos, el canto se encuentra sujeto a la música  eclesiástica que se encuentra al servicio del texto litúrgico y de los oficios religiosos. La situación recae en que no se trataba de sólo una Liturgia de manera unificada, pues dependiendo de la región, se desarrollaba una liturgia distinta a la de Roma. 

Ante dicho panorama, la iglesia desde realizar una unificación de la Liturgia con lo que se establece un conjunto de palabras y signos para ser empleados en cada celebración o misa, y que de esta manera se tornará común a todos los feligreses. Ya entrado el siglo VII, se organiza y recopilan todos esos cantos romanos para establecer los indicados por el Papa Gregorio I el Magno como los obligatorios para la liturgia cristiana unificada. 

Solo cuando se establece el imperio carolingio es que se impone como obligatorio el rito romano que además se encontraba influenciado por tradiciones franco germánicas el cual se ve impulsado por los monasterios benedictinos de la Orden de Cluny conjuntamente con el papado, a lo que se le adiciona el canto gregoriano  través de toda Europa.

Con el canto Gregoriano se tiene la fortuna de que fue recopilado en numerosos códices con notación aquitana, siendo posible de esta manera su recuperación en la actualidad. En el caso de España, está se encontraba sumergida en el riquísimo rito y culto hispano visigodo o Mozárabe, por lo cual su cambio se alcanza luego del Concilio de Burgos hacia el año de 1080, aunque en algunas localidades se continuó usando el rito hispano, especialmente por los mozárabes de Al-Andalus.