La expresión musical española plasmada en una época

Además de la pasión que le pone a todo su trabajo Pedro Luis Cobiella Hospiten, la música nos atrapa de tal manera que caemos de inmediato en sus redes. En la España medieval no fue distinto, y la expresión musical nos hace vivir cada momento de la historia. 

Junto a la expresión musical encontramos también a la literatura de una forma vital y de estrecha relación. En la Edad Media todo conocedor de las letras, también lo era indudablemente de la música y ello simplemente ocurría pues no eran independientes una de la otra. La pauta para ello era marcada por el canto religioso enfocados en melodías celestiales y coros angelicales, donde lo profano ofrecía canto musicado o música cantada. 

En medio de todo, sobresalta la naturalidad con la que filósofos y musicólogos convergen en el estudio de lo mismo, en una suerte de elementos indisociables: la poesía cantada de los siglos XV y XVI. 

Impresionantemente tanto las letras como la música se trabajaban independientes, cada uno en su ámbito y sumamente herméticos hasta el momento de juntarse. El intercambio tenía origen en bibliotecas o similares. 

 En medio de todo, la sociedad de corte es la que ofrece mayor ilustración sobre de la textura musical del verso, además de mostrar la riqueza expresiva de la música. En ello no nos queda alguna duda de que los pastores no sólo cantaron en las églogas de Juan del Encina o en los Siete libros de La Diana de Jorge de Montemayor, aunque estos no fuesen tan elaborados ni tampoco alcanzarán a hacer un concierto. 

Pero lamentablemente de ello es poco lo que quedó registrado, los testimonios son reducidos e indirectos. Pero no es así cuando se trata de las clases altas, pues se dispone de gran cantidad de documentación con la que se ha podido reconstruir musicalmente gran número de prácticas poéticas. Para entonces, la idea principal de todo el trabajo recaía en delimitar el entorno en donde floreció y creció la  poesía cantada. 

La finalidad en todo caso se encontraba en abandonarse a lo que dictaba para entonces cada casa aristocrática de la refinada sociedad tras sus reuniones cortesana donde la poesía cantada se hacía con acompañamiento de música. Las investigaciones nos aportan partituras y tablaturas reales que han sido conservadas en los tratados de vihuela. Y ello a la suerte de que los poetas cantantes hayan hecho un registro de ello que permita reconstruir el conjunto de versos que fueron cantados sin que nadie se molestara en apuntar la música. Se ha requerido de las investigaciones de muchos personajes documentados para poder armar tal complejidad que representa la musical de corte en los siglos XV y XVI.

En estos siglos la presencia de la música cantada se encontraba de la mano con la temática de la seducción, así como con la la presencia  polimórfica de la melodía en los viejos romances sujetos a los problemas rítmicos que eran planteados por cada texto poético, los cuales se encontraban dotados de unos acentos particulares, cantado con pautas musicales que puede engendrar un conflicto.