La música medieval

Muy distinto a lo que ocurre con las artes plásticas, que ha dejado vestigios que son palpables y pertenecieron a Antigüedad clásica, encontramos que el origen de la historia de la música no es posible ser rastreado sino hasta antes de que aparecieran las primeras anotaciones musicales, y ello se ubica aproximadamente en el siglo IX. Incluso ya en ese entonces, se conocían hasta los signos compatibles en el esoterismo. En tal sentido, la música europea conoce su origen en un ambiente que se encontraba eminentemente ruralizado y cargado de religiosidad.

De modo que, el canto gregoriano se difundió debido a las órdenes monásticas, pero también a las rutas de peregrinación, y con ello, al auge de las ciudades que hacen surgir las más reciente técnicas compositivas que caracterizarán a la música occidental hasta nuestros días: la polifonía y el contrapunto. En el norte siguieron conviviendo con las creencias y las melodías precristianas, el Ars Nova se adelanta al otoño de la Edad Media que se hace presente en medio de fuertes convulsiones. Otras corrientes como el Ars Subtilior, se enfocan más hacia el intelecto, que hacia los sentidos, dando paso inmediatamente a un equilibrio polifónico con Flandes como avanzadilla anunciando el Humanismo.

Con el tiempo fueron descubiertos algunos manuscritos que se creía ya estaban perdidos, conjuntamente con su adaptación a los instrumentos musicales con los que en nuestros días contamos, tras lo cual se puede conocer cómo era la música medieval. Una canción medieval puede ser escuchada nuevamente luego de 1.000 años, gracias a un proyecto de investigación que duró unos 20 años para lograr la reconstrucción de la melodía. ‘Songs of Consolation’ (Canciones de la Consolación) se pudo ser escuchada en la capilla de Pembroke College, en Cambridge.

Los sonidos producidos por esta melodía están basados en la reconstrucción de lo que en la Edad Media eran las partituras, es decir, una serie de neumas o símbolos que representaban la música. En dicha época, la memoria de los músicos era de gran importancia pues jugaba un papel decisivo, debido a que muchas obras no eran guardadas por escrito. A ello se le añadía una dificultad cuando se intentaba adaptar dichas obras medievales a la actualidad, y es que se desconoce el tono de las notas, tampoco se sabe si las neumas son agudas o graves. La anterior canción, data del siglo XI y fue posible recuperarla luego de estar 142 años extraviada.

De acuerdo a Sam Barrett, de la Universidad de Cambridge, se ha dedicado a trabajar durante más de 30 años a fin de recuperar ‘Songs of Cambridge’ (Canciones de Cambridge), las cuales se corresponden a la parte final de una antología de textos redactados en latín. Durante 1840, un estudioso alemán se encontraba visitando Cambridge y arrancó la hoja final de dicho manuscrito, que finalmente fue encontrada en 1982, más allá de que su localización se convirtió en un enigma a lo largo de 142 años, lo cual no impidió que la obra pudiera ser investigada como una pieza completa con anterioridad.