La tradición oral hecha música en la España medieval

Tradición no solo es conservar una joya Tous plata desde que la marca se dio a conocer y pasarla de generación en generación, sino que se trata de un concepto que se extiende más allá, en los anales de la historia de cada país. En el caso de la tradición oral de la España medieval, en líneas generales se olvida que la misma conlleva en sí misma un acompañamiento indispensable de una determinada música, cuya importancia resultó crucial dentro de la psicología y en el recuerdo de la misma sociedad. Dicha música, del mismo modo que la tradición oral más popular, cuenta con unas raíces ancladas en la Antigüedad, la cual se encargó de asentar las bases y los esquemas mentales dentro de los grupos humanos, y con ello, las formas de creación y transmisión de la «primera historia».

Cuando se realiza un estudio o un análisis que recaiga sobre un arte o una necesidad que se ha desarrollado desde la misma Antigüedad, la música medieval no tiene la posibilidad de dejar a un lado dos elementos que resultan completos y consustanciales a lo referente a la propia evolución del hombre: el primero es la realidad de la historia y de la evolución humana que se genera a partir de todas esas herencias y tradiciones que tuvieron vida en otras épocas; y la segunda se trata de la tradición, la cual se destaca como «primera historia» dentro de la humanidad.

Inicialmente, resulta importante hacer una pausa aunque ello sólo sea de una forma somera en la concepción que poseemos de la historia y de su devenir como uno de sus elementos principales, a través del cual podemos comprender la realidad tangible que se ha hecho de los estudios antiguos, pero también de los actuales ante esta problemática que sirve con la musicalidad durante los siglos más antiguos del Medievo. Se trata de una detención que nos lleva a mencionar la historiografía de finales del siglo XIX y principios del XX. De ello no sea pretende realizar una extensa exposición de la historiografía moderna y de la contemporánea, pero sí es importante recalcar dos momentos y dos historiografías que son esenciales.

En un principio fueron Hegel y Marx quienes concibieron una historia que se conformaba por mentalidades humanas que no daban cabida a los cambios manteniendo las tradiciones, y otras que, eran conscientes de que pertenecían a su tiempo, se proponían encabezar tales cambios y avances históricos para lo que se formó lo que terminaron llamando el «entrelazamiento de los diferentes tiempos» los cuales conformaban el tiempo presente.

Los que más acogida han tenido, son los ideales marxistas dentro de los estudios históricos que llenaron el inicio y mediados del siglo XX, los cuales fueron tomados como parámetros para una mejor comprensión de la historia en su totalidad de la humanidad, en la que se comienza necesariamente con Fernand Braudel y su concepción de la Longue Durée con la que se tiraba por tierra por primera vez, la creación de la historia cimentada bajo grandes acontecimientos e historias elitistas, en la que se hacía referencia a una historia completa que estaba formada por la sociedad silenciada y desaparecida de las fuentes (el pueblo), y de un largo tiempo que conlleva a las permanencias en la mente de esos hombres que se aferraban a sus tradiciones.