Tres culturas convergen en la música medieval española

La historia está cargada de grande hazañas, con las que la humanidad evolucionó y somos lo que conocemos en la actualidad. En España, la Edad Media tuvo una característica especial, y es que es el resultado de la convivencia de tres grandes culturas: los cristianos, los musulmanes y los judíos, situación que perdura hasta entrada la Edad Moderna, cargando de curiosas características a la cultura de España, así como ocurre en la actualidad con las clases de inglés para niños de primaria, que logran una suerte de diversidad cultural integrada a nivel mundial.

Durante la Edad Media, en España convergen gran variedad de costumbres traídas de los pueblos por lo cual su cultura se enriqueció. De los Musulmanes recibía sus costumbres urbanas enfocadas en el comercio, mientras que de los cristianos las iglesias, templos, monasterios y una estructura feudal y rural.

La música al igual que la gran diversidad de expresiones artísticas se ha encontrado presente y ha sido también el reflejo de todo ese entorno cultural el cual le otorgó el nombre de música española, para referirse a la ubicación geográfica y no a la música como tal.

Canto Mozárabe, primera manifestación musical

Su origen proviene del período visigodo, lo cual le da una posición de importancia más tarde por parte de los cristianos que aún coexistían con el dominio de los musulmanes. Este canto es similar al canto gregoriano en cuanto al empleo de escalas, la textura monódica, el ritmo libre y el texto en latín acompañado de los versos, ya que se trata de un canto de tradición oral.

Por su parte, lo que se conoce como canto gregoriano, se extendió lentamente desde el momento de la reconquista hasta que ésta se hizo efectiva en 1085.

Diversas culturas bajo un mismo techo: la música vocal profana

En la historia de España y tras la llegada de distintos habitantes de otras culturas como de los califato, Emiratos, y con ellos los cristianos que ya se encontraban radicados en el país, más los musulmanes y los judíos, la música producen una suerte de mezcla de ritmos musicales únicos, como la ejecutada de manera oral en los dominios musulmanes de España, la cual era denominada Andalusí.

Este ritmo andalusí, estaba impregnado de melodías provenientes de dos cortes en las que se mezclaban ritmos musicales nawba y desarrollada en un marco tonal de una sola gama de maqam (improvisación basada en diversas series de notas, definida por una melodía y un ritmo). En esta pieza, el componente tonal, la melodía, está previamente organizado, mientras que el ritmo es libre. El nawba se interpreta acompañado de una orquesta que se compone por diversos instrumentos como el nay, darbuka, ud, qanun, tar, entre otros, junto a la interpretación de versos árabes clásicos a cargo de grupos vocales o solistas.

Con el tiempo, surgen otras formas musicales como el zéjel y la muwassaha, cuyas características se muestran a través del empleo de versos cortos, interrupciones, pliometrías, y algunas de ellas se encuentran escritas en árabe clásico y el resto en lengua vulgar.